Viajar es una de las experiencias más enriquecedoras para la familia, pero enfermarse lejos de casa puede aguar la fiesta. Con estos consejos prácticos y verificados, te ayudamos a mantener la salud en tu próxima aventura, ¡para que solo te preocupes por disfrutar!

Prepara tu cuerpo antes de despegar

Antes de emprender ese viaje soñado, es clave darle un empujón a tu sistema inmune. Asegúrate de descansar bien y mantenerte hidratado. Considera tomar un complejo multivitamínico y vitamina C, que son aliados excelentes para fortalecer tus defensas. Existen suplementos de venta libre que pueden ser útiles, como Emergen-C o Airborne, que podrías empezar a usar unos días antes y durante tu travesía. Recuerda que un cuerpo bien preparado es menos propenso a los achaques del camino.

Si tu destino te lleva a lugares con requisitos de vacunación específicos, no dejes esto para última hora. Visita a tu médico con tiempo, idealmente meses antes, para discutir las vacunas necesarias. Algunas requieren varias dosis o un tiempo para que sean efectivas. El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) tiene un portal excelente con información detallada por destino, que te puede servir de guía antes de tu consulta médica.

Aclimatación y cuidado en las alturas

Si tu aventura te lleva a destinos con altitudes elevadas, como algunas ciudades en Perú, Bolivia o Nepal, es fundamental entender el mal de altura. Este se produce cuando el cuerpo no se adapta a la menor presión de oxígeno. Los síntomas pueden incluir dolor de cabeza, náuseas, mareos y dificultad para dormir. No dejes que esto te desanime de visitar lugares impresionantes como Machu Picchu, pero sí prepárate.

Para minimizar los efectos, te recomendamos beber mucha agua, comer ligero y evitar el alcohol los primeros días. Intenta descansar y no hacer esfuerzos físicos excesivos al principio. Consulta con tu médico sobre medicamentos que puedan ayudarte a prevenir o aliviar estos síntomas. Con una buena planificación, podrás disfrutar de las vistas más impresionantes sin contratiempos.

Combate el jet lag y cuida lo que comes

Los viajes largos a través de diferentes zonas horarias pueden desajustar tu reloj biológico, causando el famoso jet lag. Esto puede manifestarse con cansancio, problemas para dormir y hasta malestar estomacal. Un buen truco es ajustar tu reloj a la hora del destino tan pronto subas al avión. Una vez allí, intenta exponerte a la luz solar para ayudar a tu cuerpo a regularse y evita siestas muy largas. Algunos viajeros encuentran útil la melatonina para conciliar el sueño las primeras noches.

La comida y el agua son fuentes comunes de problemas estomacales. Siempre investiga si el agua es potable en tu destino y, en caso de duda, opta por agua embotellada. Ten precaución con ensaladas, frutas lavadas con agua no potable y alimentos crudos o de dudosa procedencia. Lavarse las manos con frecuencia o usar gel antiséptico es una medida sencilla pero muy efectiva para evitar la propagación de gérmenes.

Protección contra insectos y gérmenes

En muchos destinos, especialmente en islas o zonas con mucha vegetación, los mosquitos y otros insectos pueden ser portadores de enfermedades como el Zika o el Dengue. Investiga si tu destino presenta riesgos y usa repelente de insectos de forma constante. Mantener las manos limpias es otro pilar fundamental para la salud en tus viajes. Tocamos innumerables superficies, dinero y objetos que pueden estar llenos de gérmenes. Lava tus manos con agua y jabón frecuentemente, o usa un desinfectante de manos si no tienes acceso a un baño. Evita tocarte la cara, especialmente ojos y nariz, para reducir la posibilidad de contagio.

Consultar al médico con meses de anticipación para vacunas específicas del destino.Vacunación
Beber agua, comer ligero y evitar esfuerzos físicos en destinos elevados.Mal de altura
Ajustar reloj a hora local, exponerse al sol y evitar siestas largas.Jet lag
Consumir agua embotellada y evitar alimentos crudos o lavados con agua no potable.Higiene alimentaria